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Sin microondas… ¿qué hacer?

Buenas, el otro día, leyendo unos ascos de vida, me encontré con esta perla:

Hoy, mis padres se van de vacaciones 25 días y he pasado los dos días cocinando y congelando comida para tener suministros el tiempo que me quedo sola. Hoy se ha roto el microondas. Mis padres no lo reemplazaran hasta que no vuelvan. ADV

No salía de mi asombro, así que pongo aquí alternativas al microondas, por si alguien se encuentra en esa desgraciadísima situación.

1. Si el contenido congelado es líquido en su estado natural (sopas varias), la sacas del congelador horas antes de comer, las necesarias para que el contenido vuelva a su estado pre-congelador, introduces el líquido alimento en una olla (recipiente metálico con los bordes muy altos), y lo pones al fuego (eso que quema cuando pones la mano) hasta que este a una temperatura al gusto para su consumición.

2. Si el contenido es semisólido (no se, cosas tipo lasañas) o sólido (cosas tipo hamburguesas), los pasos a seguir son como el punto anterior, sólo que aquí tienes dos opciones quizás más óptimas:

2.1 Horno. Es eso que parece una tele vieja, pero que en lugar de pantalla tiene una puerta. Lo enciendes, y cuando este caliente, insertar el alimento hasta que coja una temperatura al gusto para el consumo.

2.2 Sartén. Es parecido a la olla usada en el punto 1, pero con los bordes más bajos. Su forma de uso es exactamente el mismo que la ya mencionada olla, encender fuego (cuidado no te quemes), poner alimento en sartén y poner sartén sobre el fuego hasta que la sustancia alimenticia este a la temperatura al gusto para su consumición.

Básicamente esto es lo que se hace cuando se te estropea el microondas, espero que haya servido de ayuda a quien sea que la necesite.

Posted by JuanRo on 25 agosto, 2011 | Posted in Humor | Tagged , , , , | 2 comentarios

08/03/2011, 1 día 1 foto, hoy, moneda martiana

En Palma, los martes se celebra la ruta martiana, que no es más una serie de bares del centro en los que una tapa + un zurito (una caña de cerveza pequeña) vale 2€ (terrestres). La verdad es que es una idea genial, los bares se ponen a reventar, como un pub en pleno sábado a las 2 de la mañana, sólo que en lugar de luchar para llegar a la barra a por un cubata, vas a por una tapa. Hoy, 12€ por barba y hemos terminado que reventábamos. Esta moneda nos la han dado de cambio en uno de los bares de la ruta.

Posted by JuanRo on 9 marzo, 2011 | Posted in Fotografía | Tagged , , , , | Comment

20/02/2011, 1 día 1 foto, hoy, vistas desde la cocina

Hoy hemos tenido una comida con los compañeros de trabajo. Da gusto trabajar con gente con la que luego puedes pasar buenos ratos, llegando al punto de convertirse en algo más que simples compañeros de mesa. Estas son las vistas que teníamos desde la zona donde estaba la barbacoa. Un lujazo cocinar con estas vistas, sin impotar cuantos pelos de los nudillos te quemes.

Posted by JuanRo on 21 febrero, 2011 | Posted in Fotografía | Tagged , , , , , | Comment

Viaje a Irlanda 2010: Second Day

¡¡Buenos días Irlanda!! Joder, que frío.

Para el día 2 teníamos preparada una ruta (la preparamos la noche anterior con la ayuda de Diego y Sheila) para ver castillos y un poco la Irlanda profunda. Más o menos preparamos la ruta para estar de vuelta en Galway a eso de las 15, para así ver la ciudad con la guía de Diego. Ese era el plan, nada más lejos de la realidad.

Aquí esta la rutita.

Os comento las marcas del mapa.

Un total de 190Km, ahí es nada, así que había poco tiempo que perder. Después de una ducha para espabilarnos, Diego nos tenía la mesa llenita de cosas ricas para coger energías, con lo que desayunamos y nos preparamos unos sandwiches (todo cortesía de Diego, el cual no nos pudo acompañar, por que tenía que arreglar temas papelísticos).

Hay que ver, como esta la gasolina, y nos quejamos en España.

Cargamos el depósito y…

¡¡Nos vamos a descubrir Irlanda!!… O al menos un pedacito.

Tengo que decir que a excepción de la autopista Dublín – Galway, el resto de carreteras de Irlanda son como las de la foto anterior (y eso es de lo mejorcito que hay, os lo aseguro).

Después de un rato conduciendo, música a todo trapo incluída, llegamos a nuestra primera parada.

El Castillo de Ashford, es un castillo medieval a orillas del lago Corrib, que actualmente es un hotel de 5 estrellas.

Creo que esta es la entrada, creo.

Después de varios minutos conduciendo por el campo de golf, llegamos. No esta nada mal la casita. ¿Tendrán wifi?

La verdad es que el castillo es impresionante, las fotos que pudimos hacer no reflejan la magestuosidad (toma palabro) del edificio, ni la belleza (hoy nos hemos levantado poetas) de sus alrededores, y creedme, tiene alrededores para perderse. Cuando estábamos paseando, la sensación de paz era genial, no se oía nada, solo nuestros zapatos ropiendo las hojas secas del camino.

Aquí empiezan los jardines.

Literalmente, a orillas del lago Corrib.

Sin palabras.

Creo que nos hemos perdido.

Había árboles centenarios como este por todas partes. Impresionante.

Juan Manuel y Sergio Ashford, hijos del Conde de Ashford, y herederos de todo lo que veis.

En los terrenos del castillo hay una escuela de cetrería.

Tuvimos la suerte de llegar justo en el momento en el que salían a entrenar (70 pavos la hora).

Como pequeña curiosidad, la película de 1952, El hombre tranquilo, fue rodada en Ashford, apareciendo en ella muchas partes del castillo y de la vecina localidad de Cong.

Un pequeño aperitivo ántes de dejar Ashford, para recuperar fuerzas.

La verdad, quedamos bastante impresionados con el sitio. Pero no teníamos tiempo que perder, todavía nos quedaba mucho día por delante, con el estómago un poco más lleno, nos pusimos en marcha, camino de nuestra segunda parada del día, la abadía de Kylemore.

GPS programado, así que nos pusimos en marcha.

El lago Corrib, es enorme.

Me encanta el color de este país, verde y más verde.

A medida que íbamos avanzando, las carreteras no mejoraban la verdad.

Y si a eso le sumas que el GPS nos metía por atajos, para ahorrarnos 200m, pues nada, la fiesta estaba asegurada.

Pero bueno, finalmente llegamos a nuestro destino. La Abadía Kylemore, un convento de monjas benedictinas, fundado en 1920 sobre la base del castillo de Kylemore. El castillo fue construido entre 1863 y 1868 como residencia privada de Mitchell Henry, político y empresario de Manchester, quien esta enterrado junto a su esposa, en un pequeño mausoleo, cerca de la iglesia de la abadía. El castillo se transformó en abadía, durante la primera guerra mundial. Actualmente alberga un internado de mujeres internacional (vaya fiestas se tienen que montar). Tiene una iglesia gótica, que es una réplica en miniatura de la catedral de Norwich (JuanRonline enseña y entretiene).

¿Donde dice que esta usted?

Ahí tenemos la casita. Menudas fiestas se habrán montado las monjitas.

Buen palacete, si señor.

Supongo que matarían al decorador.

Esta sala es muy de ‘Charles, tomaré el té en la biblioteca’.’

¡¡A comer!!

Echas una monedita, y se enciende una velita. Hay una libreta en la mesita que hay junto a la chimenea, donde la gente pide rezos.

Sólo se podía acceder a una pequeña parte de la casa, obviamente, ya que al estar habitada por monjas, no estaría bien que viesemos las PS3 y XBOX360 que seguramente tienen en las habitaciones.

Después de terminar la ruta por la abadía, nos dirigimos a la pequeña iglesia gótica.

Este era el único ruido que se oía, el agua corriendo por pequeñas cascadas como esta.

Sólo faltan los patos y un poco de pan.

‘Pues no esta tan fría’. Segundos después, Sergio estaba nadando en el lago en pelotas (por suerte o por desgracia, no hay fotos).

Ale, quien no tiene una pequeña iglesia gótica en su jardín, es porque no quiere.

‘Mae mía, que desastre’. Muchas de esas tumbas no tienen más de 3 años. Supongo que hay que tener pasta para reventar, si quieres que te entierren en un sitio así.

La verdad, una iglesia bastante cuca.

Una de las vidrieras. Me gusta el contraste con la piedra.

¡¡Nos vamos!!

Comparad esta foto, con la primera que hay de la abadía. Doy fé de que en Irlanda, tienes las 4 estaciones en el mismo día, cuando nos bajamos del coche, se puso a diluviar (no exagero), 1 hora después, hacía este tiempo.

Proseguimos nuestro camino hasta la 3º parada de la jornada, el pueblo de Clifden. ¿Que hay en ese pueblo? ¡¡Comida!!.

Llegamos a Clifden. Ojo al Griffin’s Bar, ahí fue donde nos alimentaron.

Me encanta el colorido que tienen los pueblos de por aquí.

Que comeremos, que comeremos…

JuanMa se decantó por un hojaldre con pollo y salsa de champiñones, si mal no recuerdo, acompañado de una Guinnes, como no.

Pedazo de hamburguesa que me metí entre pecho y espalda.

Sergio se decantó por el clásico roast beef, todos ellos con su bowl de patatas fritas, por supuesto.

Y un cafelito para terminar.

Exquisita, la comida de este lugar, no tiene otro adjetivo. Y el local, genial. Comimos junto a la chimenea, un lujo, vamos.

Como no, una iglesia…

Habrá que echarle un ojo.

Estuvimos como 2 horas en el Bar, y no es para menos, se estaba agustísimo. Con lo que las 15, que es la hora a la que se supone que teniamos que haber vuelto a Galway, se convirtió en las 17 apox, y todavía estábamos a 80Km de distancia.

Así que despues de varios intentos fallidos de contactar con Diego para avisarle de que íbamos para alla, nos dirigimos al spain-móvil, para salir hacia Galway raudos y veloces.

Me tocó conducir a mi, si señor, mi desvirgada automovilística conduciendo por el carril de los locos, y para colmo de noche, y para más colmo, lloviendo, ‘¿llegaremos?’ es lo que vi en los ojos de mis compañeros de viaje. Y si, llegamos, a 80Km/h pero llegamos, a pesar de las estrechas carreteras, los irlandeses que iban en el sentido contrario con las largas puestas (el 80% de ellos, sin exagerar) y sobre todo, a pesar del cabrón del GPS, que entrando en Galway por la carretera principal, pensó que estaba siendo demasiado fácil, así que nos metió por otro de sus atajos, una carretera de doble sentido por el cual pasaba UN coche, ¡¡CABRÓN!!, que maneras de sudar (y no lo digo solo por mi, eh?).

Llegamos a casa de Diego, que si llegamos a tardar una hora más habría llamado a la policía, y la idea era cenar + birras, pero después del tute que llevábamos en el cuerpo, se quedó en cena + charla + risas + relax en casa, calentitos, que el cuerpo agradeció enormemente.

Muchas risas, muchas fotos, buena comida, buena compañía y bonitos paisajes. No es un mal resumen del segundo día.

Momentos del día dos

Despues de muchos amagos, Sergio lo consiguió, se comió un bordillo, llevaba todo el viaje intentándolo, pero no terminaba de conseguirlo, hasta que, entrando en el parking de la abadía de Kylemore, un parking vacío y ancho como para dar la vuelta sin hacer maniobras, el bordillo le retó, y Sergio se vió obligado a desmostrarle quien mandaba ahí, pegándole con la llanta del coche en los dientes.

Tres tíos hechos y derechos, Ingenieros Técnicos en Informática de Gestión, hombres de mundo, no supimos llamar a Diego desde una cabina telefónica. Después de 20 minutos haciendo intentos, conseguimos que al otro lado del aparato respondiera un hombre, ¿Diego?, no, jamás sabremos quien era.

El GPS intentó matarnos 2 veces, la priemera, nos metió por un camino de cabras para ahorrarnos la friolera de 200m aprox, la segunda, mientras yo conducía, de noche y lloviendo, nos metió por un atajo, una carretera que cada vez se estrechaba más, hasta llegar al punto de ser UN único carril de DOBLE sentido. Yo: ‘¿Damos la vuelta?’, Sergio: ‘Que va, tira para adelante, ¡¡con dos cojones!!’, inicio la marcha y se ve un coche a unos 500m, Sergio: ‘¡¡Cuidado, cuidado, cuidado!!’.

Posted by JuanRo on 14 diciembre, 2010 | Posted in Irlanda, Viajes | Tagged , , , , , , , , , , | 2 comentarios